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GIORGIO DE CHIRICO (Volos- Grecia 10 de Julio/1888- Roma 20 de noviembre/1978

<<Si una obra realmente quiere ser inmortal, ha de romper todas las barreras de lo humano: no debe tener ni razón ni lógica. De este modo se aproxima a lo onírico, al espíritu de un niño…>> Chirico

Pintor italiano de origen griego, creó la escuela de pintura metafísica, recibió gran influencia de las obras alegóricas del pintor suizo del s. XIX Arnold Backlin. Pintó paisajes urbanos desérticos.

Hacia 1910, el pintor comenzó a desarrollar en Italia un nuevo lenguaje poético, que más tarde se denominaría metafísica. Las primeras obras metafísicas evocan un mundo onírico misterioso y amenazador a través de acentuados contrastes de luces y sombras y de una perspectiva exagerada.

Con su pintura metafísica creó lo que el poeta surrealista André Breton  denominaría “el mito moderno”: obras de una nueva melancolía, que expresa la pérdida de sentido y la alienación del hombre moderno.

La identificación con las figuras de la mitología clásica proporcionaba a la propia vida, una dimensión mítica y, en cierto modo, una validez por encima del tiempo.

Su obra influyó decisivamente sobre aquellas corrientes artísticas del siglo XX, como el surrealismo o la Nueva Objetividad, que no se basaron preferentemente en innovaciones formales, sino en un nuevo modo de ver las cosas y de sondear su significado oculto.

Los cuadros de Chirico experimentaron un cambio. Las anchas plazas vacías, con sus largas sombras  y estatuas o maniquíes solitarios dejaron paso a estrechos interiores, en los que se acumulaban objetos extraños: banderitas, cartabones, mapas, galletas y demás objetos de panadería…se dice que Chirico quería entrar ahora en los espacios ocultos tras las arcadas oscuras y las contraventanas cerradas, para descubrir el enigmático mundo de sus habitantes. Allí refleja un sentimiento de aislamiento, de encierro: los espacios causan una impresión claustrofóbica, enigmática y ambigua, lo cual en ocasiones se refuerza con la vista  a través de la venta, hacia una sección indeterminada del cielo.

El mundo que se refleja en sus obras es un mundo de sombras y de apariencias, de cielos fríos y verdes, de espacios vacíos y de perspectivas sin sentido. Fue el primer artista  moderno en descubrir y poner por obra la equivocidad de todo lo visible.

Entre 1915- 1925, pintó extraños maniquíes sin rostros y naturalezas muertas en las que yuxtaponía objetos que no tenían ningún tipo de relación entre sí. Por otra parte, era lúgubre, se adentraba en el silencio interior de los sueños y del subconsciente. A finales de los años sesenta comenzó a esculpir.


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